Resumen del viaje: Descubriendo los battlefields

Esta mañana, tan pronto nos hemos despertado teníamos a nuestro guía (Mike Nel) junto con su hija, esperándonos para ir a descubrir lo que sucedió hallá por el 1.800 entre los ingleses y los Zulus.

Tras el desayuno, nos subimos al jeep y realizamos una rápida visita al Buffalo River, y un punto estratégico en la historia, por donde se podía cruzar el río sin problemas, y que fue uno de las claves para el desenlace final de la guerra.

Dado que nuestro interés en la historia de las batallas no se puede decir que sea muy alto, Mike nos ofreció una posibilidad que no podíamos rechazar, visitar una “auténtica” casa Zulu. Esta experiencia fue de lo más enriquecedora, ya que nos presentamos ante una pequeña familia Zulu donde la mujer se había quedado viuda, y nos permitieron entrar a la casa principal, y a la cocina, donde nos quedamos sorprendidos por la falta de todo tipo de comodidades.

Una vez finalizamos esta rápida visita, aprovechamos para visitar el “litle Grand Canyon”, que realmente es una versión en miniatura del Gran Cañon del Colorado.

Ya puestos, aprovechamos para desviarnos un poco más de nuestra ruta, y disfrutar de las vistas de una increible catarata, que en tiempos antaños, se había utilizado para lanzar a las personas que habían cometido algún tipo de falta o delito.

Una vez finalizadas todas estas visitas no programadas, nos acercamos al monumento de Islawanda, donde los Zulus pegaron una de las mayores palizas a los ingleses, pasando por el cuchillo a todo aquel que vistiera una casaca roja (el uniforme de los ingleses de la época).

Como todavía teníamos el gusanillo de ver más cosas sobre los zulus, nos acercamos a visitar un supermercado típico de la zona, donde una amable chica nos atendía detras de un mostrador vallado, y pudimos ver el duro trabajo de los hombres zulus, que se pasaban todo el día en el super probando la calidad de la cerveza.

Finalmente llegó el momento de las compras, ya que durante todo el viaje no habíamos tenido la oportunidad de comprar nada más que un par de camisas de safari. Tras una rápida visita a un museo de armas, llegó la esperada oportunidad y arrasamos la tienda comprando todo tipo de cosas.

Llegada la hora de comer, nos acercamos a Rock Drift’s donde disfrutamos de una ligera comida, deleitandonos con la historia que encamino la victoria británica sobre los Zulus.

Al volver al lodge, nos esperaban con una increible sopresa, ya que habían preparado una cena al estilo zulú, así como un grupo de niños que iban a deleitarnos con bailes tradicionales y cánticos zulús.

La noche se hizo bastante larga y acabamos sobre las 23:00, tras disfrutar de una larga velada conversando con los managers de este lodge, que nos informaron sobre todo tipo de curiosidades de la zona y sitios para conocer en nuestra próxima visita.

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